-¡Pepe yo no quiero parecerme a ti!
-¿Pero en que hijo?
-¡En nada. Yo no quiero parecerme a ti en nada!
-¿Pero no decías que querías una moto igual que la mía?
-¡Bueno en eso si, pero roja y con un manillar que llegue hasta el cielo!.
Y ahora estoy otra vez delante del monitor fetal, 140, 160…..180 como si de un viejo ferrocarril se tratase, y cuando parece que va de descarrilar empiezan a bajar las pulsaciones, 100, 80, 70…. Como si se acercara a un desfiladero, como si cruzase un túnel…. En esos momentos ella parece que duerme y justo cuando va a detenerse otra vez se pone a toda maquina, entonces su respiración entrecortada me dice que se le están retorciendo los adentros y en vez de un gesto de dolor me dibuja una sonrisa. Ella subida al potro de tortura en silencio, y yo apuñalado por la espalda por los fantasmas del miedo. En ese momento el llanto de la vida se abre camino sin remedio ¡Como duele llegar a este jodido mundo!, supongo que lo mismo que marcharse. Yo no se lo que es sentir una nueva vida por dentro, pero he visto su carita blanca entre mis negras manos. Yo no se lo que es sentir la vida por dentro, pero se lo que en el umbral de su muerte dijo un sabio:
“Cuando un recién nacido agarra el dedo del padre con su pequeña mano, queda POR SIEMPRE ATRAPADO”
Autor: Pepe (El Rutero Solitario)
Fuente: EL RUTERO SOLITARIO
3 comentarios:
La verdad que en esto de tener hijos la madre se lleva el premio, pero los padres tambien lo padecemos y nos sentimos un poco olvidados.
GRACIAS
Felicidades por la patenidad y por este precioso post!
Hola, yo creo que tienes razón ustedes los hombres tambien lo padecen aunque no lo yeven dentro lo sienten como tal...
SALUDOS y GRAN POST
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